22 octubre 2007

Sin soda

Viernes, cerca de las 21:00hs, la vida me encuentra parado en la Plaza San Martín escuchando las propuestas del candidato presidencial Pino Solanas que, para desgracia de cuanto turista aleman admirador de sus películas se acercó a conocerlo, despotricó dos horas contra yanquis, europeos y sus lacayos autóctonos. En el zenit de su arenga, la nada sutil vibración de mi nuevo celular denota la llegada de un nuevo mensaje:

"Atiende empleado nuevo. Anda a ver si necesita ayuda."

Envalentonado por la arenga revolucionaria de Pino decido desatender momentaneamente el mensaje del dueño del bar hasta tanto no termine el acto y me tome una cerveza en La Alameda.

Cerca de las 23 llego al bar y me encuentro con "EL" motoquero que me saluda con la cara desfigurada por sensaciones contradictorias:

-Che flaco, a mi me encanta venir acá y de hecho lo hago todo los días. Pero me voy a ir a la mierda si sigue atendiendo ese pendejo pelotudo que han puesto ahora. Está poniendo Soda Stereo!!!-

-No negro, pará un poco, dale algo de crédito que el pibe es nuevo y nunca había venido al bar.-

Entro al bar y la sola expresión facial de los clientes dice mucho: Carlitos juega con el hielo de su vaso de whisky pensando en que tiene un año más, el Yaya extrañamente toma vino y está de pocas palabras, el Librero mueve su cabeza de izquierda a derecha como negando algo que no quiere sea cierto, los motoqueros miran sus motos por la ventana sin percatarse de sus vasos ya vacios, dos lesbianas sentadas al fondo del bar apenas se tocan la punta de los dedos. El bar es una postal de tristeza.

Todos me miran, no hablan, intuyo lo que están esperando... hago la necesaria pausa... paso detrás de la barra ante la mirada atónita y asustada del nuevo que nunca me había visto
-Movete- fue la única palabra que salió de mi boca; me apodero de la PC e instantáneamente corto el tema de Soda Stereo a la mitad cambiándolo por Led Zeppelin.

Fue un segundo...no... menos, un instante; si, sólo un instante después de los primeros acordes de Black Dog que se escucho una especie de rugido, un grito de guerra, de desahogo, una explosión de odio contenido por parte de los parroquianos celebrando el cambio.

Un grito que el nuevo no podrá olvidar por varios días.

2 comentarios:

Gise dijo...

No olvidará el momento, de seguro no lo olvidará...
También usted, por que no lo deja ser al Mozo Nuevo? Hay boicot para él?

Hasta pronto.-

YAYA dijo...

El Nuevo tiene banca y hasta que toxicomanías no cierre el bar por el morochaje que trae, el tipo va a ser inamovible.

Las lesbianas, inmóviles al fondo de la escena, es todo un hallazgo literario. Tiene que haber estado muy fulería la tarde para que pasaran tan desapercibidas y que eso sea una señal de que algo anda mal.

Ya se sabe, en cuanto el barman breve lo decida (que ya la jerarquía del lugar está pintada), no se vaya a sorprender si El Ex Barman Chorro termina sirviéndole una Brahama al tiempo que lo punguea desfachatadamente.