01 marzo 2007

Humildes admiradores embebidos en sus mágicas palabras, tercos bailarines de tregua y catala junto a cronopios y famas, autonautas en una cosmopista sin retorno, habitantes encerrados en una casa cada vez más tomada, sabemos que nunca nos llegará el final del juego.
Quizá por ser como la tía que tiene miedo de caerse, como el sabio con agujero en la memoria, como el cristal que deja pasar las moscas, quizá como quien va a sentarse en un sillón capaz de provocar la muerte.
Porque pensamos en sus instrucciones cada vez que subimos una escalera o que alguien nos regala un reloj para nuestro cumpleaños; por todo eso y mucho más, somos y seremos tus eternos admiradores.
Aunque a algún idiota que todavía no entendió nada le ponga las bolas por el piso.

5 comentarios:

loquedigoynomecallo dijo...

- Huy mire que le robo el texto y lo comparto con mis contactos cortazarianos...
abrazo!!!

YAYA dijo...

Anoche anduve por el bar y lo vi a ese escritor con una etiqueta de Brahma pegada en la frente.

Yo salto por vd. (por Caretázar no tanto, pero entiendo que hay que ser respetuosos incluso hasta de Caretázar y sobre todo de usted).

Seamo honestos, con un poco de buena sintaxis y algo de lenguaje choreado a la salita verde de cualquier jardín de 4 se escribe Rayuela y Los Cronopios que se mandó ese Kafka para señoritas enamoradas).

LadyinBlack dijo...

Muy lindo lo que escribió, aunque yo no sea una señorita enamorada para apreciarlo...

Esther dijo...

Es muy bonito lo que escribiste.No sé si entendí muy bien lo que quisiste decir, yo creo que sí, pero, perdóname, es que hoy no estoy muy allá, dormí mal... ...pero, bello, bello, bello sí que es.

Un saludito.

Barman dijo...

y eso va para...