11 febrero 2007

Los literatos y el cabaretero

Noche del sábado, madrugada del domingo, alrededor de las 5 de la mañana en el bar sólo se le vende alcohol a los amigos y clientes frecuentes. El Yaya es llevado cual res al matadero por una señorita y no hace caso de los gritos que suplican por su presencia.

-¿Viste Matias? Hasta los integrantes del Elenco Estable del bar están sucumbiendo ante el poder femenino, pensar que antes acá venían tipos duros-

Me dice el que se cree Robert Plant y apura el vaso de fernet para pedir otro. Está de más aclarar que nunca lo vimos acompañado por una mujer.

El Ebanista está apoyado en la barra viendo como el Vat 69 cae lentamente desde el pico hasta el fondo de su vaso. Parece estar haciendo fuerza para comunicarse telepáticamente con el Barman de Tenebroso Apodo y de esa forma influirlo para que no sirva las medidas tan cortas de costumbre. Ante la partida del Otro Maestro y del Yaya ha quedado sólo y contándome que no se levantó para ir a trabajar.

-Ehhh!!! Flaco, leí tus blogs y están muy buenos- Dice alguien que recién entra y da el pié para que la charla vire hacia temas literarios.

-Yo nunca escribo cosas reales, todas mis historias sólo vienen de mi imaginación- Dice El Viejo, que hasta ese entonces permanecía en silencio.

-Yo no escribo siempre cosas autobiográficas, sino sería todo muy limitado- Dije seriamente.

-Las historias inventadas tienen gancho por eso, porque te ponen en situaciones que querrías o no querrías vivir, aunque sabés que nunca te van a suceder.- Sentenció El Ebanista y todos estuvimos de acuerdo.

Entonces, Carlitos metió su bocadillo y tiró el ambiente intelectual al mismísimo carajo:

-Claro. Por eso a los hombres les gusta ver películas porno.-

1 comentario:

YAYA dijo...

Se cuenta por los rincones del bar que Carlitos perdio la billetera a manos de un muchacho que, de cuclillas enfrente de él, logró distraerlo de tal manera como para quitársela del bolsillo trasero de su jean (iba a postearlo pero me parece un chisme berreta, de modo que prefiero comentarselo aquí como tal para que Vd lo divulgue entre quienes considere prudente hacerlo).

Sus blogs, mi amigo, están muy buenos; eso ya se sabe. Ahora, El Viejo, tiene blog o simplemente se coló en la charla porque sí?

(Los discos que le regalé en ese mp3, merecen una oída, hágame caso!)