03 abril 2008

Arte

Apenas pasada la medianoche, en la punta de la barra departimos amena charla El Yaya, El Ebanista, el Barman de Escasa Altura, El Viejo y yo. La temática versa sobre temas dispares pero interesantes. Llega y se suma un nuevo contertulio; Miguel el Electricista, Ballantines en mano.

Santiago el Escultor Empleado de un Museo irrumpe en el bar con la cara desencajada, desfigurado a la búsqueda de mi Miguel; una vez que lo encuentra se para frente a nosotros y con una mezcla de gracia, odio e incredulidad saca de adentro lo que guardaba.

¡¡Este tipo, está loco!!!- Dice señalando a Miguel y agarrandose la cabeza mientras el acusado sonríe levemente y le pegua un buen sorbo al whisky.

-Ya sabemos que Miguel no es un monumento a la cordura y mucho menos al abstemio, pero porque te ponés así.- Dice El Viejo mientras la risa de Miguel es cada vez más evidente.

-Al desgraciado lo contratamos para pintar el museo...no! no! no puede ser! no puede ser!- Santiago entrecorta las palabras y nuestra angustia es alimentada por su demora y por la cada vez mayor risa de Miguel.

-Dale loco que me quiero ir a levantar la vieja aquella que se acaba de pelear con el marido y quedó sola en la mesa del fondo- Dice El Ebanista.

-Lo contratamos para pintar el museo...y ...y ...y... no! no!- Sigue agarrándose la cabeza y toma un largo trago del vaso de fernet del Barman de Escasa Altura que parece darle coraje para completar la historia.

-Lo contratamos y se puso a pintar las paredes, cuando terminó una sala vacía sin preguntar pasó a otra y... y... y.... el desgraciado descolgó un Perez Celis y lo dejó tirado en el piso.-

3 comentarios:

CaboReyes! dijo...

Y lo salpicó con pintura? bien sería el remate perfecto no?

YAYA dijo...

Me dijeron que a su segundo día d labores manuales ya se encuentra extenuado.

Cuando se recupere un poco pase por mi blog a buscar un premio.

unagitanamirandoalsol dijo...

--saludos matías ya pronto le llevo tequila

Fátima