13 noviembre 2007

Newton siempre gana

Sábado, cerca de las cinco de la mañana, el bar ya está por cerrar sus puertas. Todas las mesas del antro lucen acupadas, algunas por clientes frecuentes, otras por desconocidos o intrascendentes totales.

El Ex Barman de Tenebroso Apodo bebe, despacio, un baso de Coca que no logra aplacar el mareo producto de la cantidad indefinida de cervezas que tomó.

Carlitos se queja de su suerte: -La puta madre, no aguanto más, esta semana trabajé tres días- No es fácil tener que trabajar por primera vez a los 32 años.

El Viejo insiste desde la punta de la barra con que no me va a pagar los 12 Vat69 que tomó si no pongo alguna chacarera.

Una mujer de unos 35 años se acerca a la puerta, el Viejo le abre y, mirándola de frente le dice
-Vos vas a bailar conmigo- Extrañamente, ella no se asustó sino que por el contrario se sentó en la barra junto al Viejo y sus circunstanciales contertulios: Carlitos, el Cliente de Teneroso Apodo, Tony el Repartidor, Miguel el Electricista y yo. Se plegó a todas las charlas a las que no fue invitada, tomó del vaso de todos menos del mío (siempre a buen resguardo bajo la barra) y bailó chacarera con el Viejo.

Cerca de las seis ya destapábamos la que seguramente era la última de la noche, ella agarra el vaso de Carlitos para tomar y el Viejo retruca:

-Che, dejá de tomar cerveza, no ves que se te van a caer las tetas-

-Que!!! Yo no tengo las tetas caídas, miren!!!-

2 comentarios:

YAYA dijo...

La señora tenía sus argumentos... El destape, con 30 años de demora, tenía que llegar al antro.

Anónimo dijo...

y que tal las testas?